Acné, dermatitis, boqueras..por el uso de la mascarilla

Que levante la mano quien no haya tenido ningún problema con el uso de las mascarillas….. Lo cierto es que la gran mayoría estamos sufriendo problemas de piel derivados del uso diario de este complemento. Al actuar como barrera física impidiendo transmisión de gotas respiratorias, las mascarillas no permiten que la piel “respire” libremente y crean un microambiente en el que a causa de nuestro propio aliento existen altos niveles de humedad y temperatura, y en el que se acumula sudor y sebo. En resumen, el escenario ideal para que aparezcan granitos, espinillas, boqueras, eczemas, etc.

Puesto que tenemos claro que durante un tiempo no podremos prescindir de ellas, el objetivo es minimizar al máximo los efectos secundarios no deseados.

Mantener una correcta higiene de la piel

Por un lado es imprescindible mantener una correcta higiene de nuestra piel. Recuerda que cuanto más limpia y sana tengas la piel, esta será más resistente a agresiones externas. Limpiarnos la cara por la mañana y por la noche es ahora una necesidad. Durante el día, nuestro rostro está expuesto a agentes externos que lo “ensucian” y que debemos retirar con la limpieza nocturna. En cambio por la noche, es nuestra propia piel la que se regenera y segrega sebo e impurezas que es necesario limpiar por la mañana. Con la cara limpia, debes aplicarte una crema hidratante de día y nutritiva de noche. Es recomendable usar de día una protección solar (sí, también en invierno), que además aporta protección contra la luz azul y a ser posible, una o dos veces por semana aplicar una mascarilla purificante o un peeling para favorecer la renovación celular y eliminar las células muertas.

Huye del maquillaje pesado. En su defecto puedes usar una BB Cream o una CC cream que aportan color, pero con una textura más ligera. Y si tienes la piel especialmente sensible, emplea cosméticos muy suaves y que no obstruyan los poros, a ser posible naturales, y mejor sin fragancias.

Mantener una correcta higiene de la mascarilla que mejor se adapte a tus necesidades

Por otro lado, independientemente del modelo de mascarilla que elijas, tienes que mantener  también la higiene de la misma. Esto es, respetar los tiempos máximos de uso para que no se conviertan en un foco de infecciones, y después desecharlas o lavarlas siguiendo las instrucciones del fabricante.

Intenta buscar la mascarilla que mejor se adapte a ti y a tu piel. Por ejemplo, en el caso de rozaduras puedes probar las higiénicas homologadas de algodón orgánico, o si te molesta la humedad de dentro de la mascarilla, probar con las quirúrgicas homologadas que transpiran mejor que las de tela, aunque no son tan ecológicas.

En definitiva, la mejor manera de reducir los efectos secundarios no deseados de las mascarillas, y hacer nuestra vida más llevadera pasa por mantener una constante higiene tanto de nuestra piel como de la mascarilla.

Y si te preocupa especialmente el tema del acné, puedes leer nuestro artículo del blog, Rutina Facial para eliminar el Acné.

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